Células CAR-T: Nuevas terapias contra el cáncer

Galicia contará este año con un centro de producción de medicamentos 'CAR-T', te explicamos en qué consiste esta técnica en nuestro blog
Galicia contará este año con un centro de producción de medicamentos ‘CAR-T’

Hace unos días el Conselleiro de Sanidade anunciaba la creación de un centro CAR-T en Galicia, para impulsar las nuevas terapias contra el cáncer a partir de células car-t.

Esto es una noticia que nos encanta y nos ha llevado a preparar esta entrada, porque este tipo de terapias que hace poco tiempo eran una quimera se han convertido en realidad gracias al antígeno quimérico, un tratamiento radical contra el cáncer que supone un gran avance en cuanto a tratamientos oncológicos basados en avanzadas terapias genéticas.

Quimera y Ciencia

La primera definición que de quimera se nos viene a la cabeza es la de la RAE : aquello que se propone a la imaginación como posible o verdadero, no siéndolo.

Hoy tenemos que hablar de la otra Quimera, la de la mitología clásica, un monstruo imaginario que vomitaba llamas y tenía cabeza de león, vientre de cabra y cola de dragón, que aterrorizaba a la población hasta que Belerofonte se enfrentó a él y le dio caza con ayuda de Pegaso, un caballo con alas que no deja de ser otra quimera…

Quimera en la Mitología Griega

Los Organismos Quiméricos

Desde Mendel a mediados del siglo XIX hasta hoy se ha desarrollado, y se sigue desarrollando cada día, el estudio de la genética. Es un campo que ha sabido atraer y agrupar a gente de distintas disciplinas que ha accedido a esta a través de la biología, la medicina, la farmacia, la veterinaria, la química, etc.

Así, Inspirada por la mitológica Quimera, nuestra investigación moderna en el genoma descubrió que había organismos a los que llamó quiméricos, porque estaban compuestos por células genéticamente distintas que deberían ser de dos organismos distintos.

Quimerismo en la Naturaleza, también en Humanos

Hay distintos ejemplos en la naturaleza; un gato macho de tres colores es algo muy infrecuente y esa trisomía es síntoma de quimerismo en sus células. Hay documentados casos de quimerismo en seres humanos, infrecuentes, en los que dos espermatozoides fecundan un óvulo y esa persona tiene dos ADN distintos en su organismo. Uno de los casos más conocidos es el de Lidia Fairchild, una mujer a la que en 2002 en USA le negaron una ayuda porque en una prueba genética se “demostraba” que no era la madre de sus hijos. Un estudio más a fondo demostró que padecía quimerismo y la mujer tenía dos ADN distintos de los que sus hijos heredaron uno.

Se han descubierto casos de quimerismo al hacer un estudio genético para un trasplante, por ejemplo, o en personas de un sexo que desarrollan, total o parcialmente, genitales del opuesto.

Son casos muy poco frecuentes como decíamos antes, pero existen de manera natural.

El desarrollo de la genética

El desarrollo de la genética ha contribuido mucho al avance de todas las disciplinas sanitarias, y ha supuesto un nuevo punto de vista que ha permitido entender las cosas de otra manera.

El Proyecto Genoma Humano unió en 1990 a los investigadores de todo el mundo para identificar y cartografiar todos los genes de lo que se definió como un genoma humano promedio, fue un éxito y ya tenemos ese mapa orientativo del genoma del ser humano “occidental”. Hay un sesgo muy importante en este sentido en toda la investigación, en todos los campos. Ese mapa genético se ha estudiado con muestras de individuos de las zonas donde se ha investigado, de manera que está mucho más claro para un europeo que para un indígena americano o un asiático.

Terapia con células car-t

Cuando hablamos de terapia CAR-T estamos empleando un acrónimo, unas siglas derivadas del inglés, para no decir Terapia de células T con Receptores de Antígeno Quimérico, que es lo que quiere decir CAR-T. En inglés quimérico es chimeric, de ahí la “C”.

¿En qué consiste exactamente?

Ahora viene lo difícil, explicar de manera sencilla cómo se hace y en qué consiste esta terapia basada en células car-t a partir del antígeno quimérico.

Empezamos por los linfocitos T

Al estudiar nuestro sistema inmune hemos visto que hay unas células en nuestro cuerpo, los linfocitos T, que tienen unas proteínas a las que llamamos receptores inmunes; los linfocitos T se crean en el Timo, un órgano del sistema linfático que está situado al lado de la tráquea y por eso llevan ese apellido T en su nombre.

Estos linfocitos T tienen la misión de identificar, con esas proteínas, los antígenos extraños que puedan aparecer por nuestro organismo, para activar el sistema inmune cuando aparecen y que nuestro cuerpo pueda combatir esa infección. El ejemplo típico y además actual son las vacunas, lo que buscamos con una vacuna es generar inmunidad, darle a estos linfocitos T un nuevo receptor que identifique la enfermedad X, y nos haga estar preparados en el caso de que nos infectemos.

Se utiliza siempre para explicar esto la metáfora de la cerradura y la llave; el linfocito T tiene que tener la proteína concreta, la llave, que sirve para la cerradura del antígeno concreto, ya que si nuestros linfocitos no tienen esa llave no actúan.

Nuestra inmunidad ignora el problema, que gracias a las células Car-t lo reconoce

En el caso del cáncer tenemos una célula inicial de la que ya hemos hablado en otras ocasiones, que muta y empieza a reproducirse formando un tumor, y nuestro sistema inmune no la combate porque no la identifica. Los receptores de los linfocitos T no tienen esa llave metafórica, que es una proteína concreta, y nuestra inmunidad ignora el problema, que seguirá creciendo al menos hasta que nos demos cuenta y empecemos a tratarlo.

Por eso al principio os decía que el tratamiento con células CAR-T es un tratamiento radical, porque va a la raíz del cáncer, y por eso consigue unos resultados tan buenos en algunos tumores, porque hace que sea nuestro sistema inmune el que combata a las células cancerígenas.

Para poder aplicar un tratamiento CAR-T tenemos que ser capaces de identificar el antígeno concreto de esas células tumorales y añadir, en el laboratorio, un receptor artificial a los linfocitos T, ese receptor artificial es el Receptor Quimérico de Antígeno a cuyas siglas en inglés (CAR) se añade la T del linfocito donde lo metemos. De esta manera habremos modificado el sistema inmune de esa persona para que reaccione ante el cáncer que padece. ¿Sencillo no? ¿Cómo no se nos habrá ocurrido antes?

Cómo es el procedimiento del tratamiento con terapias cart-t?

En la práctica el proceso empieza con la recolección de las células T por medio de una técnica llamada leucoféresis, se extrae sangre que va pasando por una máquina que separa los glóbulos blancos (entre los que están los linfocitos T) y devuelve el resto al paciente que está enchufado a esta máquina durante un par de horas, esos glóbulos blancos se llevan al laboratorio que estará en ese centro CAR-T que está haciendo el Sergas, y allí se alteran genéticamente para agregarles ese receptor quimérico de antígeno.

Una vez que se tienen estos linfocitos quiméricos preparados se infunden en el cuerpo del paciente para que hagan reaccionar a nuestro sistema inmune frente al cáncer.

Hay que tener cuidado porque esta reacción puede ser brusca, se liberan citoquinas en el cuerpo, sube la fiebre y baja la presión arterial. Vamos, que te pones fatal pero eso es bueno, porque significa que tu cuerpo está reaccionando. Lógicamente es un proceso que tiene que estar supervisado por el médico para tratar cualquier complicación.

En el siguiente enlace del Instituto Nacional del Cáncer de EEUU podéis ver visualmente infografía explicativo del proceso.

¿En qué patologías se está usando esta nueva técnica de células CAR-T?

Ahora mismo hay tratamiento CAR-T para algunas leucemias y linfomas, estos tratamientos han conseguido la remisión total del cáncer entre un 50% y un 80% para estos casos, además en pacientes con un pronóstico malísimo antes de esta nueva terapia.

Por supuesto se está investigando para otros tipos de tumores, pero hay que identificar la cerradura y fabricar la llave a la medida, para esto hace falta gente investigando, destinar fondos y todas esas cosas que no lo hacen tan fácil. Cada tipo de cáncer, o de célula cancerígena, tiene sus características, en el caso de estos linfomas y leucemias que se están tratando ya con CAR-T estos antígenos están en la pared celular, pero hay otras células tumorales de morfología muy diferente, con paredes celulares más gruesas y antígenos más difíciles de identificar.

Ojalá en el futuro podamos tratar más tumores con estas técnicas, para ello, como antes decíamos, habrá que seguir investigando.

Esperamos que este texto os haya ayudado a comprender un poco mejor en qué consiste este novedoso e innovador tratamiento, que no es una quimera sino una realidad.

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