¿Probióticos y cáncer? Algunas claves.

probióticos y cáncer, algunas claves

Mucho se está hablando de los probióticos y el cáncer últimamente y en muchas ocasiones nos preguntáis sobre ello, por eso hemos pensado que es un tema sobre el que podemos poner, como se solía decir cuando escribíamos a mano, los puntos sobre las íes.

Esta idea de los puntos sobre las íes lo que intenta es matizar la información, un poco más allá de esa superficialidad en la que, muchas veces, se nos presenta la realidad en forma de falsa dicotomía, como si sólo hubiera dos posibilidades excluyentes. Al final las personas no somos de ciencias o de letras, guapas o feas, listas o tontas; más bien tenemos nuestros momentos y la más inteligente puede ser capaz de hacer la mayor tontería si se dan las circunstancias.

En este caso de los probióticos y el cáncer, como en todo lo que publicamos aquí, es nuestra obligación como farmacéuticas ofreceros una información que se escape de esa superficialidad y os ofrezca perspectiva.

Microbiota

El estudio de la microbiota es fascinante, cambia totalmente el punto de vista del cuerpo humano al pasar de verlo como un individuo singular a un ecosistema formado por billones de seres. Este cambio, del que ya hemos hablado en otras ocasiones, ha hecho que a nivel científico se esté investigando muchísimo, y se están encontrando correlaciones muy claras entre la presencia de determinados organismos en nuestra microbiota y el desarrollo, o la posibilidad de desarrollo, de determinadas enfermedades.

Estamos viendo que todos estos organismos forman también una parte muy importante de nuestro sistema inmune y que en todo el sistema que es nuestro cuerpo hay tal cantidad de variables en juego que hoy por hoy es imposible predecir con exactitud cómo va a reaccionar. Esta es una característica de todo sistema caótico, el ejemplo clásico es la meteorología y el tan poético efecto mariposa.

que sabemos

Es importante, en este sentido, distinguir entre descubrir correlaciones estadísticas y conocer en profundidad qué mecanismos pueden hacer que determinadas bacterias aumenten el riesgo de cáncer o lo produzcan.

Hoy por hoy sabemos que hay relaciones, porque hemos hecho estudios estadísticos que relacionan la presencia o ausencia de determinadas bacterias en nuestra microbiota y el desarrollo de enfermedades como la Enfermedad Inflamatoria Intestinal de la que hablábamos el otro día, el cáncer el colon o el cáncer de páncreas.

O como la infección por Helycobacter pilori está relacionada con algunos casos de cáncer de estómago, de la que también hemos hablado en nuestro blog

Sin embargo estamos todavía muy lejos de saber cómo sucede a nivel celular, cómo la presencia o ausencia de esa bacteria actúa a nivel molecular, cómo se produce esa primera mutación en una de nuestras células que va a ser origen del cáncer.

Resumiendo:

Sabemos que la relación existe e intuimos que debe ser algo así:
Nos tragamos un germen que, a través de nuestro tracto intestinal llega al colon, o al páncreas, allí se establece una colonia y el bichito se va reproduciendo, provocando una infección crónica que hace que en esa zona se desarrolle un proceso inflamatorio que podría acabar en cáncer.
Algo muy similar a lo que le hacemos, por ejemplo, a nuestros pulmones con el tabaco, los sometemos a una agresión al fumar que produce un proceso inflamatorio crónico (por eso al fumar se tose) que desemboca finalmente en el cáncer de pulmón.

Esto es lo que sabemos, como suele decirse, a ciencia cierta, y a partir de este conocimiento contrastado de manera fehaciente podemos ir sacando nuestras propias conclusiones, las nuestras son las siguientes:

conclusiones

Que exista una correlación estadística no implica causalidad, y esto es algo que en numerosas ocasiones se parece dar por hecho.

Como ya sabes, nos fascina el ejercicio de reducir al absurdo por lo que nos ha parecido muy interesante este artículo donde se demuestra que entre 2000 y 2009 hubo una conexión en Estados Unidos entre el incremento de consumo de queso per cápita y las muertes por enredarse con las sábanas. Y a lo mejor no tienen nada que ver. 😉

Así que ya sabes, puedes comer queso sin miedo a morir enredado en las sábanas, pero en los casos referentes a tu salud, contrasta la información 🙂

Por poner en perspectiva, sabemos que la microbiota es importante, al igual que lo es la dieta, pero no tenemos ningún probiótico ni hay un superalimento que cure el cáncer.

En definitiva, sabemos que una buena nutrición y un buen equilibrio en nuestra microbiota nos proporcionan salud, pero no tenemos ninguna garantía de que tomando esto o aquello no vayamos a desarrollar un tumor o lo estemos desarrollando sin saberlo. El cáncer es una enfermedad compleja en la que influyen muchos factores, por eso hay que huir de esa visión demasiado simplista.

probióticos y cáncer

efectos secundarios del tratamiento oncológico

En este sentido los probióticos pueden ayudar a un determinado tratamiento oncológico, pueden paliar también algunos de los efectos secundarios producidos por el mismo y hay estudios en marcha que buscan investigar cómo pueden modificarlo o potenciarlo.

La mucositis, aftas y candidiasis derivada de la quimioterapia se puede prevenir y tratar para hacer más llevadero el tratamiento del paciente de cáncer.

Un ejemplo de probióticos para tratar la mucositis sería la toma de lautoselle y enterelle por las mañanas después del desayuno disolviéndolos en la boca

La diarrea y el estreñimiento sin SIBO también se pueden tratar con probióticos hasta la mejoría y remisión de los mismos.

Para la diarrea te recomendamos Serobioma por las mañanas y Acronelle por las noches después de las comidas

Estos son algunos ejemplos de tratamientos específicos con probióticos en algunos efectos secundarios en pacientes con cáncer durante la radioterapia y la quimioterapia.

En cualquier caso, si estás en tratamiento oncológico lo mejor es que nos consultes, o lo hagas con tu médico. Nosotras estaremos encantadas de ayudarte.

prevención

En el ámbito de la prevención es otra cosa, una dieta que incluya prebióticos (alimentos con mucha fibra de los que se nutren nuestros microorganismos) y probióticos (alimentos o suplementos que contienen microorganismos vivos) puede tener un efecto muy importante a la hora de prevenir la aparición de estas enfermedades.

Consúltanos, estamos a tu disposición los 365 días del año!

Nuestro email de contacto es: info@farmaciaabizanda.com

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