Linfoma: que es, tipos y cómo se tratan

Día Mundial del Linfoma: que es, tipos y como se trata.

El 15 de septiembre es el Día Mundial del Linfoma, por lo que nos ha parecido interesante compartir con vosotros esta entrada con la que pretendemos divulgar un poco de información sobre qué son los linfomas y cómo se tratan, así como concienciar en su diagnóstico y prevención, y apoyar la investigación científica que permita conocer más sobre sus causas y mejorar tratamientos.

Una aproximación histórica

El descubrimiento del sistema linfático tiene una historia paralela a la de los otros dos componentes de nuestro sistema circulatorio, el sistema arterial y el venoso. El conocimiento fue evolucionando y ya en su tiempo Hipócrates, Galeno o Ibn Sina (Avicena) fueron estableciendo sus teorías sobré qué era ese líquido linfático y para qué servía.

Hay que tener en cuenta que el sistema linfático es, por así decirlo, menos evidente que el resto del sistema circulatorio; los vasos son muy finos y la linfa es transparente, por eso pasaba mucho más desapercibida que la sangre.

En la práctica clínica sabemos que era importante el pulso y la observación de los ganglios a la hora de evaluar y diagnosticar a un enfermo; luego, esta observación se relacionaba con el conocimiento asumido en cada época.

Con el fin de la edad media se empieza a estudiar de una manera más científica la anatomía y en este campo la figura clave será Vesalio, que publicó en 1543 De Humanis Corporis Fabrica, Será quien ponga las bases de los estudios anatómicos. Por ponernos un poco en contexto, alrededor de 1550 Carlos V preguntaba a los sabios de la Universidad de Salamanca si debía ser lícito y ético diseccionar cadáveres cristianos o no, y si debía permitirlo en su cristianísimo reino; a lo que la Universidad contestó que era ético, útil y debía permitirse.

En los cien años siguientes el conocimiento de nuestra anatomía avanzó de manera exponencial y Pecquet en 1651 fue el primero en presentar un sistema linfático al descubrir la que más tarde se conocería como cisterna de Pecquet.

 Un año más tarde, Bartholin, publicó el descubrimiento de los vasos linfáticos.

Bartholin y Pecquet

Más tarde, ya en 1832 Hodgkin describió una enfermedad que estaba asociada a un crecimiento de los ganglios linfáticos, que se conoció primero como enfermedad de Hodgkin y más tarde como linfoma de Hodgkin. A partir de ahí se inició el estudio de los linfomas, un estudio que no ha parado y al que muchísimas personas han dedicado su vida desde entonces.

Cabe decir que el linfoma de Hodgkin se trata con radioterapia desde principios del siglo XX y con quimioterapia desde la década de 1930. Es una enfermedad que ha enseñado mucho a la medicina moderna.

¿Qué es un linfoma?

Un linfoma es un tumor del sistema linfático. El sistema linfático consta de los ganglios linfáticos, el timo, la médula ósea y el bazo

Nuestro sistema linfático es el encargado de regular nuestra inmunidad. Las células protagonistas de nuestro sistema linfático son los linfocitos, de manera que un linfoma, como todos los tumores, se origina cuando una de las células de este sistema sufre una mutación. Este es el origen de todos los cánceres, y por eso no hay un cáncer igual a otro, porque no hay una persona igual a otra, cada una tiene su ADN.

De manera que una célula muta, se hace “inmortal” y empieza a multiplicarse y a invadir nuestro organismo, en este caso el sistema linfático. Como es una célula “nuestra”, con nuestro ADN, nuestro cuerpo no la combate, y se extiende por el organismo.

El linfoma puede afectar a cualquiera o a varias de las zonas del sistema linfático en un primer momento, y si no se trata a tiempo, crear metástasis en otras partes del cuerpo.

vasos linfáticos

¿Qué tipos de linfomas hay?

Como el primer linfoma diagnosticado fue el de Hodgkin, en un primer momento se dividió entre linfoma de Hodgkin y linfoma de no Hodgkin.

 Más tarde se describieron Leucemias linfocíticas, linfomas cutáneos de células T, linfomas cutáneos de linfocitos B, y algunos otros tipos menos frecuentes..

¿Qué síntomas tiene un linfoma y cómo se diagnostica?

Los síntomas suelen incluir una hinchazón indolora de los ganglios, fiebre, fatiga, pérdida de peso o dificultad para respirar. Cuando el médico tiene una sospecha de este tipo tiene que verificarla a través de diferentes pruebas o procedimientos que van desde una primera exploración a unos análisis de sangre, a partir de ahí, si la sospecha se va confirmando, puede pedir una biopsia de los ganglios linfáticos o una extracción de médula ósea si quiere examinar las células, y pedir pruebas de imagen TAC o PET para evaluar su extensión por el organismo.

Factores de riesgo

Los principales factores de riesgo tienen que ver con la edad, con tener un mal sistema inmunitario y con algunas infecciones como el virus de Epstein-Barr o la bacteria Helicobacter pylori. También, se sabe que si eres hombre tienes algunas probabilidades más que si eres mujer.

¿Cómo se trata el linfoma?

Dependiendo de cada caso los médicos recomendarán distintos tratamientos que van desde no hacer nada y vigilar, en el caso de algunos tipo de tumores que crecen muy lentamente, a tratarlos con quimioterapia, radioterapia, trasplantes de médula ósea o las terapias con células CAR-T de las que os hablábamos hace unos meses.

Esperamos haber podido a ayudar a aclarar algunos conceptos en relación a los linfomas que os puedan ser útiles y servir de orientación. Si estáis pasando por esto ya sabéis que es fundamental tener una buena comunicación con vuestro equipo terapéutico, no tengáis miedo a preguntar y aprovechad las consultas para salir de allí con las cosas lo más claras posible (llevadlas escritas antes de casa es un buen ejercicio para que no quede nada sin preguntar). Y si necesitáis algo de vuestra farmacia ya sabéis que estamos aquí para ayudar en lo que podamos con vuestras consultas, en la medida de lo posible podemos recomendarte alguna solución de farmacia para los efectos secundarios leves asociados al tratamiento, pero que también es importante abordar para tratar de encontrarse algo mejor dentro de lo que es el proceso del tratamiento y la enfermedad.

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